miércoles, 12 de febrero de 2014

APRENDIZAJE DE LA ABOGACIA

Aprovechando que tengo una alumna de licenciatura en Derecho del practicum de la Universidad de Zaragoza, voy a recoger en diferentes entradas reflexiones que me suscita la comparación entre como los universitarios afrontan la abogacía y como lo vemos los que ya llevamos unos años de ejercicio.

Inicio esta temática de entradas con como estoy orientando la formación de la misma:

INICIATIVA

Un abogado ha de tener iniciativa. En determinados momentos, sobre todo en las vistas hay que tomar decisiones con poco tiempo para reflexionar: hacemos esta pregunta que teníamos prevista? impugnamos esta prueba? variamos nuestra estrategia?. Eso no significa que debemos tomar decisiones apresuradas, no meditadas o que no valoremos el trabajo en equipo. Un abogado ha de tener cierta capacidad de autonomía y no andar consultando constantemente cada paso. Iniciativa implica en definitiva aceptar la responsabilidad de tomar decisiones y estar dispuesto a tener esa responsabilidad.

GESTION DEL TIEMPO

Daría para hablar mucho. Dejo enlaces a dos blogs de abogados que han tratado esta cuestión. Es uno de los grandes déficits de aprendizaje, porque es algo que no se enseña en la facultad, el como gestionar el tiempo. Como tantas cosas. De una adecuada gestión del tiempo depende incrementar nuestra productividad. Está íntimamente relacionado con organizar nuestro trabajo y también hay que acostumbrarse a medir el tiempo que dedicamos a cada tarea para tener criterios que nos puedan ayudar en una evaluación posterior, señalando en que tareas somos menos eficaces (necesitamos más tiempo) o incluso qué tipo de asuntos no nos resultan rentables, por la cantidad de horas que dedicamos.

Sobre esta cuestión podeis leer en el blog de Raul Gamez y en el blog de Angel Lopez

COMUNICACION

El trabajo como abogado está íntimamente relacionado con los procesos de comunicación y es algo sobre lo que no se recibe formación.

La comunicación está presente en todo momento, a la hora de la captación de clientes; cuando nos relacionamos con ellos; en nuestro trabajo procesal, pues los escritos no son sino formas de comunicación; a la hora de relacionarnos con otros profesionales, con jueces, etc.

Antes de entender los formalismos del proceso es importante ser conscientes de que estamos hablando de comunicación. Si no lo entendemos así comunicaremos mal. Debemos tener en cuenta que no se trata solo de tener razón en nuestras pretensiones, sino de hacerselas llegar a quien va a resolver sobre las mismas, que sean comprensibles, que conozcan nuestros argumentos y el por qué de nuestra razón. Debemos tener presente que interlocutores tenemos en el proceso y sus características.

Saber que en esos procesos de comunicación influyen aspectos. Que hay habilidades como la escucha activa, la empatía, la comunicación no violenta, que mejoran nuestras comunicación y por lo tanto nuestros resultados.

Algo que como digo no se enseña se aprende por el tiempo y no por todo el mundo.

PROCESO

Uno de los grandes déficits de la formación universitaria es la materia procesal. No solo los alumnos salen con una incompleta visión del procedimiento, sino que fruto de una enseñanza excesivamente teórica y dogmática, carecen de toda contrastación práctica.

Esto hace que aunque hayan estudiado un proceso y sepan las piezas de la maquinaría, no saben como encajan, en que orden, que relación tienen unas con otras.

En mi experiencia como formador es donde he visto siempre una mayor sorpresa entre lo que implica la enseñanza teórica y la realidad que ven en la práctica.

Esto dice muy poco bueno de la enseñanza universitaria.




Es cierto que en la Facultad no se enseña la profesión de abogado, sino Derecho, pero no es menos cierto que algunos o todos de los extremos anteriormente mencionados, son comunes a muchas de las profesiones o funciones que va a desarrollar en el futuro un licenciado en Derecho, por lo que la carencia formativa en las mismas todavía es más llamativa.

Para otra entrada dejo el primer contraste entre el alumno y el abogado. La ilusión. Siempre me sorprende ver esa ilusión en quien empieza o en quien como en este caso se aproxima a por primera vez a la abogacía. Realmente nunca se muy bien qué esperan ver o encontrar. Si sé que en algún momento perdemos esa ilusión o la convertimos en algo distinto. Bueno, como digo, esto tocará en otra entrada.



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    1. Hoy es el primer día de una alumna de la universidad haciendo el Practicum conmigo. Me gusta ver esa incomprensible ilusión por este mundo

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