viernes, 5 de octubre de 2012

LA POLEMICA SOBRE EL AUTO DEL JUEZ PEDRAZ Y EL 25-S

Menuda la que se montó ayer con el Auto del Juez Pedraz archivando las diligencias que en la Audiencia Nacional se seguían contra los promotores de la manifestación del 25-S Rodea el Congreso (ojo, contra los promotores, las abiertas contra los manifestantes siguen). La notoriedad se la llevó una frase o más bien dos palabras, la convenida decadencia de la denominada clase política. Y la clase política mayoritaria, dando razón a tales afirmaciones, reaccionó como si le hubiera generado una grave urticaria tal afirmación, incluso con exabruptos impropios (otro más, como la del que se jodan) de quien no deja de ser (ellos no lo piensan así) un representante de los ciudadanos. Las palabras de Rafael Hernando, son graves, y si las hubiera dicho un ciudadano, le hubieran generado un proceso por injurias.

Sin embargo, pienso, que el verdadero enfado de esa parte mayoritaria de la clase política no es por tal frase. Al fin y al cabo cosas peores se dicen en su actuar parlamentario, donde vuelan las faltas de respeto y los insultos hacia quien no piensa como ellos. Y se siguen hablando y saludando efusivamente.

Lo que de verdad les molesta es que el Auto, señala una obviedad y sobre el mismo se sustenta toda su argumentación: el derecho de los ciudadanos a manifestar su disconformidad. Algo que solo puede entenderse reprochable y perseguible penalmente en regímenes totalitarios. Pero aquí no tenemos un régimen totalitario, no?.

Y les molesta que esa protesta llegué incluso a una metáfora de aislamiento político, de desconexión y ruptura con la ciudadanía, como suponía rodear el Congreso. Y ahí es donde les ha dolido, cuando han sentido su territorio invadido, han visualizado la posibilidad de perdida de sus privilegios, y encima un juez, expresa que entiende tal sensibilidad ante "la convenida decadencia de la denominada clase política". Vamos, que ellos como políticos, se pueden decir todo tipo de insultos, injurias y calumnias. Pero ojo, que un ciudadano, aunque sea juez, no puede expresar una dura crítica.

Lo peor de este debate es que deja en las sombras cuestiones más graves que se reflejan en el auto del juez Pedraz y que dejo para una segunda entrada, para no alargarme más de lo debido en esta.

Cuestión ultima es la necesariedad o innecesariedad de aquella frase, la convenida decadencia de la clase política. Habrá quien con razón diga que era innecesaria, desde una perspectiva jurídica nada aporta ni añade aspectos esenciales a los argumentos ya expresados en el mismo, no dejaría de ser un ataque gratuito a otro poder del Estado (más bien a dos, ejecutivo y legislativo). Pero desde otra perspectiva, la de los ciudadanos deseosos de sentir que existen jueces atentos a lo que ocurre en la calle, a la pluralidad de sensibilidades, y por tanto con los pies en la tierra, es muy necesaria. Esa frase, ha hecho mejorar, sin duda, la valoración que de la Administración de Justicia, tienen muchos ciudadanos.

Nota personal.- Hace 20 años, estando en la Facultad de Derecho, se organizó una visita institucional a las Cortes de Aragón. Acudimos un puñado de estudiantes. Sentados en el hemiciclo, dos diputados nos informaron y explicaron su función, bla, bla, bla. Abierto turno para que preguntaramos, tomé la palabra, y solté un duro discurso contra los políticos. No se lo esperaban y tampoco tuvieron respuesta para las cuestiones que planteaba, más allá de un hábil argumento, por lo falaz, de que si pensaba eso, entrara en un partido político y consiguiera cambiar las cosas.

Las cosas no se cambian desde dentro de un partido político. Pero sí tenemos la posibilidad de cambiarlas, si cuando nos encontramos con nuestros representantes, les mostramos claramente nuestro descontento. Sin optar por el silencio complaciente.

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